miércoles, 4 de marzo de 2009

Reflexiones sobre el artículo Un Modelo para Innovar de Roberto Carballo

Innovar es un término que identifico inconscientemente al mundo empresarial, esto debe ser por la falta de cultural empresarial que tenemos los trabajadores de la sanidad pública.

Innovar es crear, es competitividad, es ofertar, es vender y todo ello requiere conocer a los posibles clientes y adelantarse a sus necesidades para darles aquello que necesitan o desean, antes de que lo haga la competencia. Esto parece claro y evidente en el mercado libre; sin embargo en la sanidad, como empresa pública en España, nos encontramos con una empresa sin competencia, los clientes van a ella, están asegurados y además con alta demanda.

La innovación en la sanidad es sólo un espacio dedicado a la tecnología pero no se considera en términos de estructuras, liderazgos, estrategias o procesos. Puede que la causa de ello sea “el cliente seguro” o lo que creo seria lo mismo la falta de competitividad. Cómo no faltan los clientes, la organización se vuelve egocéntrica hasta el punto, que me perdonen algunos, que la inversión en nuevas tecnologías se hace a veces pensando en satisfacer exclusivamente al propio profesional.

No quiero decir con esto, que en las organizaciones sanitarias no hayan innovación, la hay entendida como mejora continua pero digamos de forma “cerrada”, es decir hay grupos de profesionales específicos que se dedican a ello pero sin “abrirse=comunicarse=intercambiar” sus experiencias a otros grupos. Sin olvidar o mejor dicho olvidando casi siempre al receptor de sus servicios, los usuarios.

Después de leer su articulo, que me ha proporcionado una visión aperturista y he levantado la vista del ombligo de mi organización, me sugiere lo interesante que sería que las asociaciones de pacientes formaran parte de los comités de dirección de los hospitales, por ejemplo.

Un punto clave para la aplicación de su modelo de innovación es que forme parte de la cultura de la organización y del liderazgo que cómo dice: en nuestro entorno es realmente difícil dedicarse a mejorar los estilos directivos.

Me ha resultado gratificante la afirmación Sin experiencia o no hay innovación o es una innovación “cutre”, en estos momentos donde la evidencia es el dogma, cuando parece que la experiencia está en devaluación, a pesar de que es la experiencia la que detecta las oportunidades de mejora de la práctica.

1 comentario:

  1. Sin duda, unos matices que permiten comprender mejor el texto, ya veo que relacionados con tu propia experiencia. Un abrazo y ánimo, escribe algo sobre la última sesión.

    Roberto Carballo

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